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Alcoholismo

Alcoholismo


1.1 Principales causas de alcoholismo

1.2 El alcoholismo como enfermedad

1.3 Remedio eficaz la abstinencia del alcohol

1.4 Moralidad del uso del alcohol


Alcoholismo y drogadicción son problemas que afectan la salud y que su contemplación para el estudio no puede escaparse al entorno de la moral de la vida humana. Su importancia, el grave daño a la salud y la trascendencia de los disturbios que ocasiona hace que interese tanto a los gobernantes, como a los médicos, familias, psicólogos, trabajadores sociales, pastores, etc...


1. ALCOHOLISMO EN LA REALIDAD HUMANA


El alcohol, particularmente ingerido en cantidades superiores a las dosis alimentarias, provoca efectos colaterales sobre la corteza cerebral. Las consecuencias negativas dependen de la cantidad ingerida, del grado de tolerancia individual, del estado de nutrición y de salud, además que de la edad. Más que la intoxicación aguda, es peligroso el exceso sistemático de alcoholes, que daña gravemente y de manera progresiva. El sujeto se habitúa a aumentar las dosis sin darse cuenta de los daños de intoxicación que acumula en el propio organismo.

El alcohólico crónico se siente llevado en modo casi irrefrenable a las bebidas alcohólicas y es suficiente una dosis limitada para agudizar en él esta grave enfermedad o vicio1.


1.1 PRINCIPALES CAUSAS DEL ALCOHOLISMO.

Si buscamos las causas más generales del alcoholismo - refiriéndonos sobre todo a aquél de los adultos y de los ancianos- podemos decir que en este fenómeno confluyen muchos factores, algunos de origen subjetivo (principalmente predisposiciones) y otros de origen socio-cultural (tradiciones y prácticas dietéticas, etc.). Generalmente tales causas se entrecruzan recíprocamente en manera tan compleja que hace difícil la individuación del factor prevalente en un determinado proceso de alcoholización. Nos detenemos ahora en algunos de estos factores, sin la pretensión de precisar categorías.

Todos concuerdan en el indicar entre las causas más constantemente presentes y probablemente más eficaces el apetito mismo de la bebida alcohólica, con un gusto placentero y restaurador, con aquel impulso de euforia y de " bienestar' que provoca inmediatamente en el organismo. A estas características se unen las expresiones de alegría y de ambiente festivo colectivo que el alcohol consumido en grupo lleva consigo, el uso de recurrir a las bebidas alcohólicas en las celebraciones' familiares es también una costumbre arraigada en muchos ambientes, así como en los encuentros entre conocidos, entre colegas de trabajo y compañeros de viaje. Sobre estos fenómenos de costumbres han influido ciertamente también algunas erradas convicciones populares que, a pesar de que han sido contradichas por las ciencias, en ciertas zonas han permanecido realmente intactas. Se cree aún que el alcohol es alimento que produce energía física, sobre todo en los trabajos más pesados del campo y de la industria, que favorece al crecimiento y refuerza el organismo desde los primeros años de la infancia hasta la adolescencia, que es un fármaco contra algunas afecciones y enfermedades, que es fuente de inspiración para los poetas y artistas en general. En un contexto de tradiciones y de convicciones verdaderamente profundas, siempre ha desarrollado un rol muy importante -en la iniciación del alcoholismo- el mecanismo de imitación, que se puede observar también en otros usos sociales. Los adolescentes y jóvenes comienzan a beber por el ejemplo y algunas veces por las invitaciones de los padres 0 compañeros. El recurso a las bebidas alcohólicas asume tonos particularmente acentuados cuando al sentido de frustraciones se agregan estados personales de tipo neurótico: formas de ansia o de angustia incontenibles, inquietudes y nerviosismo, miedos a las preguntas, etc. El sujeto, de hecho, en aquellas situaciones ve en el alcohol la única solución que les da un poco de seguridad, que lo lleva con rapidez a una sensación de fe en la vida, aunque se de cuenta que este remedio es efímero y dura poco.

No podemos dejar de prestar atención también al problema creciente que representa el fenómeno del uso de bebidas alcohólicas entre las mujeres. Las causas más profundas de su difusión son sustancialmente idénticas a aquellas del alcoholismo entre los hombres, se diferencian sólo en los momentos y en la modalidad de la expresión. En las mujeres los factores que de hecho las impulsan actúan en la mayoría de los casos por desilusiones amorosas, por separación o ausencia del marido, por la pérdida de alguna persona amada, por algún desacuerdo en la conducción del hogar, en el estado de viudez, etc. También con frecuencia se puede colocar entre las causas la presencia de un marido alcohólico, cuyo hábito ha arrastrado a la esposa a " tenerla por compañía" .


1.2 EL ALCOHOLISMO COMO ENFERMEDAD

El término alcoholismo en su acepción más genérica, significa el abuso de bebidas alcohólicas, y el" alcohólico" es aquél que abusa de tal bebida, provocando daños a sí mismo, a la familia ya la sociedad. En este sentido es calificado como enfermedad o debilidad psíquica y daño físico.

El alcoholismo viene diferenciado entre agudo, esto es, el estado de ebriedad que conlleva prevalentemente el efecto inmediato de una excesiva asunción de alcohol, independientemente de las condiciones sanitarias habituales del sujeto, y, crónico, que implica lesiones y alteraciones psico-físicas generalmente irreversibles, producidas del exceso prolongado de alcohol. El verdadero problema -el punto de llegada que afecta dramáticamente al sujeto- es el alcoholismo puro.

En el proceso de alcoholización, antes que los bebedores superen los excesos de alcohol que un sujeto puede digerir al estado de cronicidad, pueden pasar varios años. Para distinguir entre estas dos categorías de sujetos se acuña la expresión de pequeños alcohólicos y grandes alcohólicos. Pequeño alcohólico es aquél que consume habitualmente bebidas alcohólicas en cantidad superior a la norma, pero que no presenta los síntomas y los signos somáticos y psíquicos de la intoxicación crónica, no presenta alteraciones en el comportamiento. Gran alcohólico, en cambio, presenta síntomas y signos somáticos y psíquicos de intoxicación crónica, con expresiones y comportamientos de interés psiquiátrico.

El estadio de alcohólico agudo se alcanza después de consumir bebidas alcohólicas en cantidades excesivas, sea en absoluto, sean en proporciones a la capacidad personal de absorbimiento del sujeto. El bebedor, después de una primera y leve excitación caracterizada por el euforia, en la que pretende dar la impresión de "potencia" y de una inhabitual locuacidad, cae en un estadio de d6presión con cambios rápidos e injustificados de humor, frecuentemente acompañados con gritos y cantos desentonados y con intermitentes crisis de agresividad y afán destructivo con todo lo que se encuentre a su alrededor. En sujetos enfermos o anormales, o bien, afectados de particular fragilidad psico-neurológica, o en sujetos jóvenes, la impregnación aguda puede desencadenar reacciones con ataques violentos y de furor, gestos irracionales y vandálicos, gritos, estados alucinantes, convulsiones y delirio. La recuperación de estos sujetos a su normalidad es largo y empeñoso.

El estadio de alcohólico crónico es el conjunto, absolutamente específico, de alteraciones a nivel psico-somático que son provocadas del consumo prolongado de excesiva cantidad de bebidas alcohólicas. Las primeras manifestaciones de una cierta importancia se tienen después de un período más o menos largo " latente" , durante el cual el sujeto cree ser bastante fuerte para comportarse con plena normalidad. En realidad, es el organismo mismo que, con sus estructuras de defensa, responde al abuso alcohólico, elevando el umbral de " tolerancia”. Así tiene inicio la impregnación alcohólica y consecuentemente la degeneración de las funciones hepáticas y de otras funciones vitales con ésta estrechamente unida.


1.3 REMEDIO EFICAZ: LA ABSTINENCIA DEL ALCOHOL

La mejor cura para el alcohólico es la abstinencia. Debido a que el alcohólico ha perdido su fuerza de voluntad y no puede controlar su hábito, debe someterse a un programa de tratamiento bajo supervisión médica, psicológica o espiritual2. La fe en Dios y el apoyo de la familia, que es un elemento indispensable, son de gran ayuda para la persona que desea librarse de este mal.

El ejercicio de la abstinencia ofrece muchas ventajas a quien ha tomado la firme decisión de dejar de beber. Enumeremos algunas:

-Mejor salud. Cada vez que una persona introduce a su cuerpo sustancias perjudiciales se expone a tener problemas de salud. La persona que no bebe puede evitar las muchas enfermedades producidas por la posibilidad de convertirse en alcohólico. La abstinencia de alcohol los hará dueños de una mente despejada, de buena coordinación de los movimientos y de un funcionamiento excelente de sus órganos internos.


MORALIDAD DEL USO DEL ALCOHOL

-Vida más larga. El abstemio disfruta de mejor salud durante más años que el bebedor. Algunos opinan que el no bebedor vive doce años más que el alcohólico 3.

-Seguridad en el trabajo. Nadie puede mantener a una familia sin trabajar. Lamentablemente el hábito de beber hace perder su trabajo a muchos que lo necesitan. En cambio, el alcohol no puede privar de su trabajo a los abstemios.

-Vida familiar más feliz. Los abstemios tienen hogares más felices. Un hogar donde reinan la paz y la tranquilidad es un lugar ideal para el desarrollo de los hijos. Mucha gente desea tener felicidad en el hogar, pero no la consigue. El abandono de las bebidas alcohólicas es un primer paso dado hacia la felicidad de la familia.

-Dominio de sí. El evitar las personas, las circunstancias, los ambientes en donde el alcoholismo es dominante ayuda a la persona a esquivar ocasiones de caer en la tentación. Pero también muy importante es el estimular la virtud de la templanza para dominar el apetito concupiscible y mantener la razón dentro de los límites que la prudencia anota.

-Armonía personal. Los que no beben disfrutan de mayor armonía en la mente, en el cuerpo y en el espíritu. Les causa satisfacción el hecho de no estar esclavizados al alcohol, sirven de ejemplo para sus amigos y mantienen una relación satisfactoria con Dios, quien desea lo mejor para la vida para sus hijos.


1.4

El uso del alcohol -como bebida- en sí mismo no será algo pecaminoso ni una agresión contra la salud. O sea, hay que cuidar de no tener prejuicio para una copa de alcohol. Ciertamente lo que constituye en sí mismo el problema del alcoholismo como enfermedad es el abuso del mismo. Si bien es posible que se haya " satanizado" su presencia en algunos ambientes, no podemos pensar que se llegue a ninguno de los extremos4. El abuso y no el uso es lo que constituye su problema moral.

En el aspecto moral, el alcoholismo es considerado como hábito malo o vicio, que puede ser fuente de mayores males contra sí y contra los demás, que principalmente atenta contra la integridad y la vida propia y arriesga la de los demás.

Podemos hablar de una inmoralidad objetiva grave por los daños contra la salud física y psíquica, la pérdida de la razón y de la libertad responsable, por la conducta inmoral que puede realizar bajo los efectos del alcohol, por el gasto superfluo que este vicio conlleva, el mal ejemplo que se da -sobre todo a los más pequeños de la familia-. Los efectos posteriores también que resultan inmorales, tales como las obligaciones profesionales incumplidas, mentiras para justificarse, disminución de la voluntad, pérdida de la fama, embrutecimiento de los modales, propensión al libertinaje sexual o al robo, hablar de más, pleitos, etc. Ya san Pablo nos habla del alcoholismo como grave ofensa moral que conlleva como pena la pérdida del Reino de Dios5.


Pbro. Lic. José Rafael Palma Capetillo

Asesor de la Asociación de Médicos Católicos de Yucatán


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1. Las bebidas alcohólicas pueden ser divididas en tres grupos:

a) mosto fennentado: entre las más importantes están la cerveza y el vino, el primero con un contenido alcohólico absoluto entre los 5 y los 7 grados, el segundo con un contenido de alcohol anhidro (alcohol absoluto o puro) entre los 6 y los 14 grados.

b) destilados de mosto fernentado: entre los cuales están los aguativos (hollejo de la uva, cereza, ciruela, arroz, maíz, dátil, etc.), los cogñacs, los whiskys y otros, cuyos títulos alcohólicos oscilan entre 30 y 50 grados.

c) licores: preparados con alcohol hidratado con variedad, aromatizados con extractos o esencias, y por lo más endulzados con azúcar. A este grupo puede ser agregado el de aperitivos alcohólicos, productos todos que varían entre los 16 y 45 grados.

2. Mucho han ayudado también las terapias de grupo de quienes comparten esta enfermedad como los Alcoholicos, Anónimos, Esta etapa viene después de pasar por un proceso de desintoxicación.

3. Tal vez esto no parezca demasiado para el muchacho o el joven, pero tiene un inmenso valor para los que han llegado a los 50 6 55 años.

4. Por extremos entendemos el prejuicio ante una copa de alcohol y exceso para comprar o ingerirlo.

5. Cf1 Cor 6,9-10,Gál 5,21, Rm 13,13.