Cirugía estética, moral y ética.
CIRUGIA ESTETICA
Jorge Castellanos Dorbecker
La belleza humana ha encontrado a lo largo del tiempo un lugar preferido en el corazón de la humanidad. Los griegos la han esculpido, los trovadores medievales la han cantado y los renacentistas la han estampado en óleos exquisitamente dibujados. Gimnasios, aerobics, mascarillas, ungüentos, son los herederos contemporáneos de ese afán de lucir una figura. Si hoy viviera Rubens, bien se hubiera reído de nuestras modelos. Lo que antes parecía imposible, ahora la ciencia médica y la tecnología, lo ponen a nuestro alcance. ¿Nos disgusta el color café de nuestros ojos? ¿En el pelo ya asoman las canas? ¿Comienzan a aparecer las tan temibles "patas de gallo" alrededor de nuestra piel, o la papada ya empieza a colgar delatando en cada centímetro de flacidez un lustro más que vamos acumulando?
La cirugía plástica es la especialidad quirúrgica dedicada a la reconstrucción de defectos corporales debidos a malformaciones congénitas, accidentes, quemaduras y enfermedades. En la actualidad hay un culto a la buena figura. Hoy en día, ingresar a un quirófano para embellecer la imagen corporal podría considerarse una intervención de rutina. Sin embargo, el ansia por lucir mejor no debe hacer olvidar al interesado una serie de precauciones fundamentales tales como el exhaustivo conocimiento de los riesgos y beneficios posibles, la acertada elección del profesional y una sincera autoevaluación sobre los motivos que llevan a tomar la decisión. Los mitos o tabúes con respecto a la belleza física sólo en las mujeres ha quedado atrás, en los últimos años ha aumentado el número de hombres que buscan la cirugía estética. Son múltiples los procedimientos faciales y corporales que componen la cirugía estética como: rejuvenecimiento facial, implantes pilosos, rinoplastía, mentoplastía, liposucción, abdominoplastía, implantes pectorales, gluteoplastía, entre otros. La cirugía estética no sólo tiene como finalidad el embellecimiento físico de una persona, sino especialmente la posibilidad de proporcionarle una imagen más adecuada y positiva, mejorando su autoestima y, por lo tanto, su calidad de vida.
Cualquier cirujano plástico, puede hacernos una restauración. Pero ¿lo podemos hacer? ¿La moral, la ética, la Iglesia han dicho algo al respecto? ¿Lo permiten? No parece haber duda de la licitud de buscar la belleza cuando una intervención quirúrgica reporta un bien mayor a la persona, incluso un sentirse mejor.
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